domingo, 3 de febrero de 2013

Y compartiendo una de las lecturas que más he disfrutado en estos días:

Manuel del Cabral

Poeta, escritor y novelista nacido en Santo Domingo, República Dominicana en 1907.

Es la figura más importante en la lírica moderna de su país y la que justamente ha logrado una mayor 
proyección continental. 
Fue denominado junto a Nicolás Guillén como  uno de los más fieles representantes de la poesía negra, 
convirtiéndose en un permanente defensor de los derechos de su pueblo. Siendo todavía adolescente se radicó 
en los Estados Unidos, y luego recorrió diversos países sirviendo en el cuerpo diplomático, para radicarse 
por muchos años en Argentina reconocida por él como su segunda patria.
Su vasta obra abarca varios géneros de la poesía, sobresaliendo especialmente sus «Doce Poemas Negros», 
«Compadre Mon»  y «Trópico Negro».
Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1992.
Falleció  en Santo Domingo en 1999. 





Los hombres no saben morirse...


Los hombres no saben morirse...
Unos mueren no queriendo la muerte;
otros 
la encuentran en un beso, pero sin estatura...
otros 
saben que cuando cantan no le verán la cara.


Los hombres no se mueren completos, 

no saben irse enteros...
Unos reparten en el viaje sus retazos de muerte;
otros 
dejan el odio para cuando vuelvan...


Otros se van tocando el cuerpo

para saber si salen de la trampa...


Los hombres no saben morirse...

Unos van dejando su yo sin comprenderlo;
van dejando basura para esciba esotérica;
otros
se vuelven hacia adentro ante el vacío...


Pero todos,

con el cadáver de su tiempo al hombro,
todos,
todos son el Uno,
el Uno
que sólo por amor vuelve a la tierra.

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