miércoles, 17 de julio de 2013



Ojos de Pólvora


No mires el día con los ojos cargados de pólvora,
Ni dispares la mirada al primer espejo.
Cada mañana la flor se abre hostigada,
Y cada tarde se cierra como un frasco de perfume,
atemporal y siniestro.

No mires la piedra con tus pupilas de bala,
Ni detones las pestañas con intensidad furtiva.
La esencia de la hiedra rechina en la pared asustada,
Y lo que ampara la membrana del ojo
es la sobria cascada del sueño.

Si acribillas la hoja ambarina majestuosamente muerta,
El viento desfallece sepultándola
entre los esqueletos de otras hojas.

Si fusilas al tallo discreto de la cala,
Podría sangrar y gemirte sobre las manos.
No mires el día con tus ojos cargados de pólvora,
ya el mundo gira medio muerto.

Natacha Batlle
Noviembre 2012

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